Cuando mientes, no hay nada, la metira está vacía, es falsa, no hay nada por que luchar, porque no hay nada que defender.
Pero la verdad está llena, de principios, de cosas que defender, que sabes que son ciertas y sería una ofensa ponerlas en tela de juicio.
Si mientes y te pillan, huyes, sales corriendo como una bala, por vergüenza, para protegerte o por instinto tal vez si la mentira ya está muy calada en tí. Pero si dices la verdad no, te entran ganas de luchar por lo que es tuyo, de defenderlo, de defenderte. Por lo que para ser sincera/o hace falta ser fuerte, para mentir no.
Seamos fuertes y digamos la verdad siempre, no es muy aconsejable mentir y pasarse la vida huyendo.