jueves, 25 de septiembre de 2014

.Compasión.

Soy consciente de que esta entrada va a generar polémica, pero es como lo recibo y como lo siento.

   Todos los seres humanos lloramos al nacer, todas las personas nacemos igual, empezando de cero, sin apenas personalidad, con algunos matices marcados, pero sin tener la fuerza necesaria para que se conviertan en inevitables. Si que es cierto que se puede decir eso de "que malo es este niño" porque realmente tenga un punto de maldad, pero es un rasgo, un aspecto del carácter, no el carácter en sí y si se corrige, si se educa a esa persona correctamente, ese "defecto" desaparece. Aunque no es más que una traza del ser, un 2%. La esencia del bebé, de la llegada a la vida es la de pureza, de paz, de amor, nadie nace siendo violento, lloramos por miedo y mal estar, no somos nada más que un animal que quiere querer y ser querido, eso es con lo único que nacemos.

   ¿Dónde quiero llegar con esto?. Que creo que lo que forma la personalidad, lo que de adultos decidimos que ES una persona no es lo que es realmente ES; el humano adulto que conocemos es en lo que ese ser humano se ha convertido. La educación social, los valores inculcados, problemas en la infancia...etc...generan traumas e inseguridades que a través del miedo van moldeando la personalidad que forma la madurez y el camino de la adolescencia es lo que nos convierte en lo que somos, pero realmente no somos eso, realmente, en esencia, somos ese bebé recién nacido que llora al nacer, ese mamífero amoroso, eso es lo que nos une a los seres humanos, realmente la naturaleza humana es el amor.

   Cuando vemos a un adulto pegando a otro, lleno de odio o una persona que viola, destruye o falta el respeto a los otros seres, no es realmente esa persona la dueña de sus actos, esa persona ha sido también amor, la violencia es la única herramienta que posee para sentirse satisfecha, realmente, en esencia, no quiere causar malestar, ha sido educada de esta manera. Desde este punto de vista, lo que no podemos hacer nunca es intentar paliar su violencia con la nuestra, ya que esa violencia es también una herramienta, pero no es la sustancia pura que tenemos en común. Si usamos el amor como respuesta, como es lo que realmente tenemos grabado, es mucho más probable que funcione. Otra cosa es que nos cueste más o menos, o que la persona, por uso de drogas, alcohol o intoxicantes de la mente ya se encuentre en un estado mental modificado (enfermedad).

   Según la RAE:

compasión

  1. f. Sentimiento de conmiseración, pena o lástima hacia quienes sufren penas, calamidades o desgracias:
    es un pobre desgraciado que merece compasión.
     

    Cambiemos el odio por la compasión. Antes de agredir a alguien, por mucho que nos moleste lo que esté haciendo, planteemos el porqué de su actitud y observemos como lo que tiene detrás realmente no es más que suciedad que oculta su auténtica humanidad. Una persona así nos debería generar piedad, no crueldad. Porqué seguramente, si lo que sentimos es furor, es porque nosotros también estamos sumidos en un estado de "no naturalidad" y nos estamos dejando llevar por los principios inculcados, no por nuestra esencia, así que deberíamos luchar para que lo que se imponga sea lo único que sentíamos al nacer.

   En serio, probad, eso es como una rueda....si tu generas amor, se generará amor, es difícil, debemos luchar contra las adversidades de la educación social, pero ¿quien dijo que sería fácil?  

.Disfrazar el alma.

¿Sabes este tipo de personas que se maquillan o se arreglan en excesividad?, después llegan a casa, se quitan todos los complementos y se quedan en casi nada, en alguien que si los volviéramos a ver seguramente ni los reconoceríamos y la mayoría de las veces sucede que ni ellos mismos se identifican con su cuerpo desnudo.
Pues lo mismo pasa con el alma y la personalidad. Intentamos ser mejores para todos los demás, nos disfrazamos para los demás y al final no nos agradamos en escencia y nos disfrazamos para nosotros mismos. Nos amoldamos a la gente que nos rodea para intentar agradar y al final dejamos de SER. Casi no recordamos nuestro YO puro y así es como uno deja de existir.
Vamos a dejar de ser GENTE y volvamos a ser PERSONAS.

sábado, 13 de septiembre de 2014

.Candilejas.



Todo tiene un aspecto permanente y sólido en el teatro de la vida, pero cuando menos te lo esperas llega el eterno acontecimiento del cambio de escena en el que aparecen los tramoyistas y te das cuenta de que lo que te rodea no es más que un decorado que aguardaba ser desmontado y transportado lejos por empleados uniformados de una empresa a veces ni siquiera contratada por tí.

Y quedas solo en escena, con todos los decorados recogidos en el almazén de la memoria, hasta que casi desaparezcan, enterrados bajo el cúmulo de polvo que son los sentimientos.

Ahí es donde aprendes; en ese entreacto tomas consciencia de la efimeridad que te rodea, giras la cara hacía tu derecha y das una señal para que suba el telón.

El espectáculo debe continuar, y cada día es el "más difícil todavía".

Así, día tras día hasta que cerremos los ojos y veamos nuestro Bugs Bunny diciendo "¡Esto es to...esto es to....esto es to....esto es todo amigos!"

jueves, 11 de septiembre de 2014

.La importancia de los silencios.

Hablar....hablar...hablar....sin tener nada que decir, sólo por hablar, por rellenar el tiempo, como si nos diera miedo el silencio porque lo relacionamos con la soledad. Y con las nuevas tecnologías, pendientes de que alguien nos diga siempre algo y siempre con la necesidad de decirlo. Parejas, amistades, familiares...que se pasan el día hablando por Whatsapp y luego cuando se ven no tienen nada que decirse y sacan el móvil para decirse más cosas con otras personas con las que no tendrán nada que decirse cuando se vean y así continuamente. Las dependencias ofuscan la personalidad y la de la comunicación es de las peores.

Disfrutemos del silencio para estar con nosotros mismos, así lograremos estar bien y podremos estar bien con todo el mundo. Si nuestra intención es hablar con todo el mundo para poder estar bien con todos al final nos olvidamos de nosotros y no logramos estar bien con casi nadie ni con uno mismo.

O esos silencios que acontecen en las comidas, cenas, momentos....sin tener nada que decir; en un ascensor alguien suelta las inclemencias del tiempo, sin más, sólo por hablar, y acabáis explicando cosas que realmente no consciernen ni van a llevar a ningún sitio, solo por hablar, como si lo raro fuera estar callado. Con lo bonito que es estar frente a la persona amada sin tener nada que decir, simplemente mirandoos a los ojos y tal vez sonreír.

La palabrería (y no solo tecnológica) es la perdida de la auténtica personalidad. Debemos encontrar el equilibrio entre la comunicación y la verborrea.