martes, 21 de enero de 2014

.Confesión.

Siempre he pensado con la polla, lo reconozco. Soy un tío y por instinto, por naturaleza es normal que nuestros genes masculinos tiren funcionen más de esa manera, no se, es mi teoría. Una mujer, una hembra, de la especie humana, animales de sangre caliente del genéro mamífero como somos, puede parir, engendrar una cria en nueve meses, como mucho una vez al año, aproximadamente, por eso ellas pueden y tienen que seleccionar al macho con el cual desean tener esa cría, además de que sean más o menos racionales y apliquen su lógica para hacerlo. El macho, el hombre, no. Nosotros eyaculamos entre 200 y 400 millones de espermatozoides y para que se produzca la fecundación del óvulo el semen solo debe contener más de 20 y podemos hacerlo varias veces al día (algunos más que otros y depende del día). Por eso, creo que el ser humano del género masculino está más predispuesto a ir eyaculando por ahí y sin plantearse mucho de que manera. Y si a eso le sumamos que me he criado en una sociedad mayormente machista, que seguramente ha influenciado mucho en mi educación, el resultado es a lo que me vengo a referir: la cabeza de la polla piensa a veces más que la que tengo sobre los hombros, aunque tenga menos neuronas (que ya es difícil). Además de que soy una persona que se deja llevar mucho por sus instintos, y ya no me refiero solo a este tema, muchas ostias me he llevado ya y algunas cosas he dejado a medias porque tenía que probarlas antes, me dan impulsos y siento que tengo que hacerlo...y lo hago. Pero eso no creo que sea malo del todo, como me dijo una vez mi amigo Jacinto: "Anskar, tu no es que dejes las cosas a medias, es que tienes mucha sed de conocimiento y cuando pruebas algo...".

¿A que viene todo esto?. Nada en concreto y todo a la vez. Escribo esto a modo de confesión, de desahogo, ya que en mi vida he hecho mucho daño, he dejado demasiadas relaciones, he desperdiciado muchas oportunidades y he perdido auténticas personas que valen mucho la pena por un mal manejo de la relación. ¿Pero que queréis que haga?, antes de ser infiel o plándeandome seriamente si esa persona se merece tener alguien como yo a su lado, pues me aparto. Veo casos de infidelidad cada día, momentos en que la monotonía busca salidas en forma de infidelidad como sistemas de alivio personal, pero yo en eso, que queréis que os diga, no creo. Por eso yo me he comportado así, para mantener a esa persona a mi lado aunque no sea como pareja, porque si la relación hubiera sido presionada a continuar, como toda maquinaria que se fuerza más de la cuenta, al final se rompe y se convierte en dos piezas inservibles para siempre.

Y ha sido por un comportamiento así que se me ha llamado "cabrón" y que por haber causado daño a tanta gente, uno tiene cierta fama de mala persona, pero bueno, si de corazón las intenciones no son malas uno aprende a lidiar con eso, por mucho que joda.


Hay gente que me dice que no me preocupe, que eso es porque no he encontrado a la pareja que me llene y por eso me sucede esto, pero yo la verdad, es que no se que opinar de esto, cada vez creo menos en la pareja, por mi personalmente y por lo que veo a mi alrededor, la sociedad que ve casi normal lo de la canita al aire y como esta sociedad está tan revolucionada sexualmente y lo mal que nos influye a nosotros, y no solo a los hombres, ya que las mujeres muchas veces por intentar ser más "guapas" fomentan la sexualidad y más concretamente, el machismo, machismofeminista como le llamo yo y entre eso y las nuevas tecnologías y la falta de comunicación (eso es otro tema) las relaciones se van a la mierda.

Y yo soy así, sigo con mi conflicto interior para poder solucionarlo, ya que por otro lado soy una persona bastante racional y me gusta darle vueltas a las cosas para solucionarlas lo mejor posible, pero esto es un gran defecto que tengo y lo asumo y aún no lo tengo solucionado, por eso y por el bien de todos, mejor estar solo.

Y esto es a lo que la sociedad llama un mujeriego.




lunes, 6 de enero de 2014

.La barba de Gaspar.




   El día 6 de Enero de hace ya, mi padre estaba ingresado en la Vall d’Hebrón aquejado de un cáncer de pulmón que acabó con él a los dos meses siguientes.  
    Yo había pedido el disfraz de rey mago que hay en la asociación de vecinos de mi barrio, para disfrazarme e ir al hospital para verlo y darle una sorpresa. Fue genial, llegué allí, me metí en el baño y me lo puse.
  
   Andar por los pasillos de oncología disfrazado de rey mago es una experiencia única, y sinceramente, aún no se que opinar de ella, salí de allí con una ilusión brutal, ver las caras de los niños al verte no tiene precio, es impagable, pero había algo que no dejaba que ese sentimiento ocupara del todo mi corazón, el conocimiento de que esas personas estaban ahí por algo, y el motivo era que les asechaba la muerte.


   Yo llevé un foto montaje que había hecho para mi padre, se trataba de una virgen sobre la cual había colocado la cara de Esperanza Aguirre para interpretarla como “la virgen de la esperanza”, la verdad es que quedaba fatal ver a Esperanza Aguirre vestida de virgen, no pega ni con cola, pero era divertido, que esa era la principal intención. Al entrar en la habitación mi padre me reconoció en seguida: “¿Ande vas vestío así, gilipollas?”, tengo que decir que mi padre era original de Antequera (de él he heredado el deje y esa gracia andaluza). De gilipollas fué la cara que se me quedó, “joer papa, que lo hago con to el cariño del mundo, coño, déjate querer”.  


   Entre risas me di cuenta de que la familia de la cama de al lado no me quitaba ojo y me pidieron que me acercara. Un niño de 12 años, enchufado a no se cuantas máquinas sin poder apenas hablar me miraba desde la cama desesperadamente, se reclinó un poco y me acerqué, le di la virgen a él, “toma hijo, Esperanza, es lo mejor que te puedo traer, ten paciencia que todo saldrá bien”  sus padres detrás, uno a cada lado de la cama, entre lágrimas, intentando poner buena cara y haciendo auténticos esfuerzos para vencer la imposibilidad de sonreír. Le acaricié la cabeza y me salió un “sé que este año te has portado muy bien, eh?, estate tranquilo”. Me despedí de mi padre y salí de la habitación en dirección al baño para cambiarme, una enfermera me cogió del brazo y me pidió que pasara a un par de habitaciones más, y entre lágrimas le dije que no podía, que lo sentía mucho. Me fui, me cambié y volví a la habitación para estar con mi padre. El niño murió al día siguiente.

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    En el año 2002 me quedé la casa de mis antepasado maternos. Durante todo este tiempo (hasta hoy) he estado intentando reformarla. Problemas como un cambio de gobierno, hacer la calle peatonal, problemas con los arquitectos municipales, las casas al barrio que pertenece al ser tan antiguas entraron dentro de un catálogo de protección por ser de patrimonio histórico (la casa es del 1850), motivos personales y un etc…de inconvenientes que hicieron que el inicio de las obras de la vivienda no empezaran hasta Agosto del 2013. Iban a ser unas obras de unos 6-7 meses pero al ser una casa tan antigua y una obra de gran envergadura (la hemos tirado prácticamente al suelo y hemos vuelto a levantarla) además hay que añadir de la construcción de un negocio familiar que en un principio no estaba planificado, así que la obra parecía que se iba a alargar más de la cuenta, y aquí uno, que es un sufridor de esos que le gusta pasar penitencia para valorar más el premio o el logro alcanzado me prometí dejarme barba y no afeitármela hasta que la vivienda no estuviera acabada del todo, la promesa exactamente fue: “la primera noche que duerma en mi casa, me afeito, hasta entonces ni me toco la barba, ni recortarla siquiera”. 

   
    Y así fue evolucionando el tema hasta Diciembre del 2013 donde ya veíamos el final del camino y parecía que iba a tener la casa para fiestas.

Y fue ahí donde la ilusión de haber hecho de rey se encontró con la de inaugurar la casa. De alguna manera tenía que quitarme la espina del mal rollo vivido en el hospital y eso solo podía conseguirlo haciendo de rey mago en otro ámbito, y que mejor que en mi pueblo, además de poder aprovechar la barba para ser un rey auténtico y sobretodo la ilusión de dormir en mi casa esa misma noche por primera vez.

   Así que me puse manos a la obra, fui a hablar con quien tenía que hablar, empecé a moverme (soy una persona que lucha por lo que cree que consigue lo que se propone) y el resto ya es historia y creo que la conocéis: Acabé la cabalgata, con todo el subidón de adrenalina, me fuí para casa, abrí una botella de vino que tenía guardada desde el 2007 (llevaba dos años sin probar ni gota de alcohol), puse Rock a un volumen considerable y me afeité.

Así he empezado el  2014, así he empezado este nuevo ciclo. 


Por mi padre, que estará viendo la casa a través de mis ojos, él que estaba vivo cuando inicié todo el proceso....por mi padre hice de rey, y por mi padre disfruto mejor la casa. convertir la tristeza en ilusión, darle la vuelta al calcetín de la vida y sonreir entre lágrimas. Agitación de sentimientos.