miércoles, 27 de abril de 2016

.Otro cantar.


   Hoy he escrito en mi muro de Facebook:

" Trucos para ser feliz siempre:
Hay buenas decisiones que tienen malas consecuencias y malas decisiones que tienen buenas consecuencias. Mi truco para que esto no me afecte consta de dos partes:
1.- Hacer siempre las cosas lo mejor que puedo.
2.- Lo hecho, hecho está y lo que pase, tendrá que pasar, pero no me voy a preocupar ni por una cosa ni por otra.

¡Buenos días! "

   Y alguien ha contestado: "Yo tengo la misma teoría, luego la práctica ya es otro cantar"

   ¿Otro cantar? ¿La teoría es diferente a la práctica? No, para nada. Práctica y teoria son la misma cosa, solo que la teoria lo aprendemos y la práctica es cuando lo hacemos realidad. Que cuesta, si, pero es que debe ser así, si no no tendría gracia. Hay que esforzarse.

   Cuantas veces he pensado en tirar en la toalla, y cuantas la he tirado, pero la vuelvo a recoger y vuelvo a ello, a veces incluso con más fuerza, pero no exteriorizo nunca el hecho de que me cueste, lo pienso a veces (intento que no sean muchas) pero nunca lo digo, se lo digo a nadie ni lo publico en redes sociales.

   Al hacer las cosas públicas o exteriorizarlas, nos las creemos más, esa es la teoría de rezar o de repetir mantras, o en clase, leer en voz alta o hablar solo/a. Así que cada vez que se te pase por la cabeza un pensamiento negativo de este tipo, márcate el rol o la costumbre de acallarlo y es más, si puedes, como una llamita que se enciende, le echas un buen cubo de agua encima y así podrás apagarlo antes de que se convierta en un incendio y queme toda tu fuerza de voluntad.

viernes, 15 de abril de 2016

.Pedestales.


   Hay mogollón de estatuas subidas en lo más alto de un pedestal, de siempre ha sido lo loable "tener a alguien en un pedestal". 

   Existe una historia sobre un místico, Cristiano Simeón Estilista: El Viejo, que pasó los últimos años de su vida subido a una columna. Su idea era la de vivir sobre un pedestal por la necesidad de dejar la vida real. Lo había intentado varias veces antes de llegar a esta conclusión, pero nunca lo conseguía. Dicen que se alimentaba de pan y leche que le subían los chavales de la zona. Se beneficiaba de lo bueno del mundo, sin necesidad de soportar lo malo. Pero las ventajas de este tipo de vida solo las podemos ver desde aquí abajo, ya que su experiencia fue la de una soledad extrema, una vida completamente solo, a la intemperie, sin cobijo y lo que es más importante, sin consuelo alguno.

   Eso son los pedestales, las portadas de revista: falsas promesas de felicidad, "mirar por encima del hombro" expresión despectiva que no cobra sentido si no se está "por encima" de los demás. Ganas de ser así, de estar ahí, donde creemos que los males del mundo nunca nos podrán alcanzar ni herirnos y por lo tanto, no dejarnos feas cicatrices.

  En esa ilusión perdemos de vista lo que puede ser nuestro potencial: La vulnerabilidad, la vida del resto del mundo, el hecho de poder emocionarnos y conmovernos.

   A veces miro con ironía esas personas que creen ser ese tipo de estatuas, o que merecerian salir en alguna portada. Veo a gente famosa que llora emocionada al recoger un premio y a veces más que admiración siento compasión, ya que ellos, al tener la vida más o menos solucionada, lloraran solo en esos momentos y para mi llorar es liberarme, es estar en el mundo y con todo el mundo, el miedo es tomar consciencia de la realidad y desde esa realidad me siento más emocionable y emocionante.

   Las victorias son de los vencedores, pero es más humano el perdedor, cuando llegas arriba ya está, no necesitas nada más, pero los demás aún necesitan moverse, aprender. Está muy bien celebrar los triunfos, pero pensando siempre en las veces que hemos caído y pensando en la gente que está cayendo, desde el anonimato. Si, lo que podemos llegar a ser está muy bien visualizarlo, pero debemos vivir lo que somos, dando valor a ese dolor, a las ojeras y a las estrías. Agradeciendo cada cicatriz de tu cuerpo, dando la bienvenida a las nuevas heridas y aceptando el dolor del sufrimiento. Y si no llegas al pedestal no te pierdes nada, es más, es más humilde, y mejor quedarse viviendo aquí abajo.