Es muy distinto encontrar una salida a encontrar la solución.
Encontrar una salida es gratis, una solución tiene un precio.
Puedo acomodarme en mi vida dejando de hacer algunas cosas y empezando a hacer otras. Haciendo algún cambio puedo mejorar un poco. Pero todo requiere un esfuerzo, si realmente no pongo mucho empeño, lo único que voy encontrando son eso: salidas. Obtendré alguna satisfacción, pero no será una resolución definitiva.
Si realmente quiero que empiece a surgir algo nuevo en mí, si lo que quiero es una solución, hay un sacrificio implícito, debo estar dispuesto a pagar un precio por ello. Cuánto más empeño deba poner en ese cambio, más cerca estaré de la solución.