sábado, 21 de febrero de 2015

.Tacto.

   La piel, el órgano más grande del cuerpo. La puerta de entrada a nuestro corazón. La que alberga el sentido que nos conecta con la vida y las emociones. Necesitamos tocar y ser tocados para crecer y amar.

   Desde que nacemos hasta que morimos el ser anhela ser tocado y tocar, como modo de anular las fronteras de que estamos separados. A veces confundimos el placer con pecado y por eso mismo nos tocamos menos entre nosotros, inhibición de frecuencias táctiles, hambrientos de roces, y por tanto de relaciones.

   Pero la piel es como un espejo, recibe las señales del entorno y del interior salen las pasiones y emociones y se reflejan en la dermis. Desde el útero materno, a los siete días de gestación desde que se gesta el óvulo, la piel ya siente el útero para dejar caer nuestro dorso. Todo un gesto de confianza que yo lo he estudiado en teatro y hasta ahora no había aprendido bien para que servía....conexión para comprender la naturaleza de la seguridad y la relajación de la confianza.....apertura y ausencia de miedo. Pero sin contacto no es posible.

   Piel con piel. Corazón con corazón. Comportarse como una unidad.

   Aunque vivimos reforzando la separación y el aislamiento. En nuestra sociedad predomina la experiencia visual y auditiva ante la táctil. Sin embargo, el sentido del tacto es la base que nos permite concebir el mundo que nos rodea, tal y como lo expresa nuestro lenguaje cotidiano: "Tener un roce", "tiene un toque mágico" "me pongo en la piel de otra persona"....."tener tacto".

   No olvidemos el tacto, por favor. Mediante él podemos alcanzar relajación, lucidez, energía...se liberan endorfinas, amor...¡oxitocina!

   ¿Cómo si no podrían hablar los sordomudos y los ciegos?

   He oído (o mejor dicho, leído) cosas sobre la HAPTONOMÍA, una ciencia del contacto que ideó Frans Veldman y que se basa en un método de comunicación entre el padre, la madre y el bebé en el periodo de gestación. O la importancia que tiene el tacto en enfermos psíquicos o en la transición a la muerte en toda la fase terminal. De hecho personalmente creo en el tacto como inhibidor de la violencia, con la caricia como herramienta.

   Abraza, acaricia, comunícate con el tacto, masajea......tomemos conciencia sensorial.

lunes, 16 de febrero de 2015

.Seamos.

Vamos a pasarlo mal, pero también muy bien. Mis inseguridades van a salir a la luz sin importar cuánto trate de esconderlas. Habrán ocasiones en las que no tendrán mucho sentido. Cuando esté confuso o preocupado, voy a hacer preguntas, muchas preguntas. A veces van a ser largas y estúpidas, muchas fuera de lugar así que voy a necesitar que seas paciente conmigo. 

Pero va a ser así, yo soy así.

Voy a darte largos silencios cuando esté molesto, y voy a evitar contacto contigo cuando no quiera hablarte. También voy a hacerte enfadar, no soy capaz de leer tu mente, de saber lo que sientes, así que a veces voy a necesitar que me lo digas. Y mientras discutamos, voy a intentar considerar tus sentimientos y ser justo.


Voy a tratarte como me gustaría que tú me tratases. Quiero ser todo lo bueno para ti, y aunque ya sé que no siempre puede ser así, voy a esforzarme para ello. No puedo prometerte que seré perfecto, es imposible, pero como tu pareja que quiero ser, voy a hacer todo lo que pueda para ser la mejor que hayas tenido jamás.

No por nada en especial, solo porque me haces querer serlo. 

sábado, 7 de febrero de 2015

.Aprendo.

Ahora...parece que es ahora cuando aprendo la sutil diferencia entre pasear de la mano de alguien y encadenar mi alma a ella.

Creo que es ahora cuando aprendo que el amor no es acostarme con alguien y que la compañía no tiene porque significar seguridad, ahora empiezo a aprender.

Que los besos no son contratos ni los regalos promesas, debo aceptar esas derrotas con la cabeza bien alta y los ojos abiertos para poder construir mi camino a partir de hoy, ahora; el camino de mañana es demasiado inseguro para ir haciendo planes. He aprendido que de los futuros diseñados se desmontan la mitad y he aprendido que eso es demasiado, sí, demasiado.

Así que por mucho que me caliente la luz del sol he aprendido que también puede llegar a quemar, mejor estar lejos de ella.

Tengo que aprender a tener mi parcelita con plantas para decorar mi vida en lugar de esperar a que alguien me traiga flores.

Aprendo a ser fuerte, a que realmente puedo aguantar, a que valgo la pena...aprendo...y aprendo gracias a las despedidas.

Con cada Adiós, uno aprende.