domingo, 17 de enero de 2016

.Hacer las cosas de corazón.

   El otro día aprendí que en inglés, hacer las cosas de memoria se llama "learn by heart" o sea "de corazón" no con el cerebro. Y en francés "apprendre par coeur", me sorprendió mucho, porque tenemos la idea de que todo está en la mente, pero claro, cuando haces las cosas "por instinto" las haces con el corazón. Y seguí dándoles vueltas y busqué la etimología de "recordar" y resulta que el verbo recordar está formado por el prefijo re- y el sustantivo latino cordis. El prefijo re- se utiliza en español con el sentido de repetición. Nosotros reescribimos cuando borramos algo que hemos escrito y lo volvemos a escribir de otro modo, releemos cuando volvemos a leer algo que ya habíamos leído y repasamos antes de un examen cuando volvemos a pasar la mirada por los apuntes. En latín, cordis significa corazón. Actualmente, conservamos esta palabra en expresiones como un saludo cordial, es decir, un saludo desde nuestro corazón.


   
Recordar es pasar dos veces por el corazón.


   
Hoy hablaba con una amiga que ha puesto en Instagram un dibujo de un corazón en el que se puede leer "Todas las respuestas del Mundo están aquí" y la ha enviado con el pie de foto "Yo diría que también las preguntas"......¡Aquí me ha venido la inspiración! como me viene a veces, como un golpe de pelota. Le he puesto: "Creo que las preguntas están más en el cerebro, de ahí el eterno debate cerebro-corazón. Nos preguntamos demasiadas cosas, las dudas son mentales, si hacemos las cosas de corazón, son respuestas seguras", en el instinto al que me refería antes.


   
Que nos podemos confundir igual, pero también, de este modo, la confusión la sentiremos de corazón, porque también nos equivocaremos de corazón, no será una excusa, lo sentiremos DE VERDAD. Y un dato muy importante a añadir es que la palabra "coraje" también viene de "cor-" de corazón, de hacer las cosas de corazón, viene a significar que hacer las cosas con coraje es hacerlas de corazón, porque ¿si haces las cosas porque las sientes de verdad, de que tener miedo?


miércoles, 13 de enero de 2016

.Dueño de si mismo.

Compus sui.

   Perder el juicio es sinónimo de perder la razón, de enloquecer, de perder el control de tu vida y tus pensamientos.

   Os invito a echar un vistazo a nuestra vida y a analizar si somos los dueños de nuestros pensamientos o son ellos los que se adueñan de nosotros y nos controlan ¿Podemos controlarlos? Vamos andando y los dejamos que hagan lo que quieran en nuestra mente y nos dejamos llevar por ellos. Normalmente pensamos en cosas que podrían pasar en un futuro o en cosas que pasaron en un pasado y nada de eso es real, porque no sabemos exactamente que pasará y lo que hayamos hecho, hecho está.

   Pero no es en lo que pensamos a lo que me refiero es a como lo pensamos. Estamos hablando con alguien y no lo escuchamos ¿cuantas veces nos ha pasado? Yo con una persona delante que mueve la boca y mi mente en "a ver como me lo monto este finde semana para poder limiar en casa y poder quedar con los colegas, a ver lo que hacemos, porque estoy mal de pasta, ya que el negocio no funciona muy bien y claro...."
-¿Sabes lo que quiero decir?
+¡Ay! Perdona, no te estaba escuchando.

   Comer. Comer en casa, mirando la tele con el móvil al lado, pendientes de las redes sociales y muchas veces, cómo he dicho antes, a la vez (encima) pensando en otras cosas.

   No hacemos las cosas haciéndolas, si escuchas a alguien, escúchalo DE VERDAD, si comes, come DE VERDAD. Apliquemos esto a todo lo demás: Ducharse, trabajar, cagar...etc.... Probemos de andar concéntrándonos en andar, en poner un pie detrás de otro, en saber dónde vamos. Comamos despacito, saboreando, sin distracciones, masticando y saboreando, prestando atención a que estamos ingeriendo algo, a que nos estamos alimentando.

   Seamos dueños de esos momentos, no dejemos que los pensamientos nos atrapen y nos hagan perder la atención en lo que hacemos. Tengamos voluntad sobre ellos y volvamos a coger el control de nuestras vidas. La sociedad no ayuda, es obvio, es difícil, lo sabemos todos, cada vez tenemos la cabeza más a tope y parece que estemos catapultados al total descontrol, pero no es así. Aún hay esperanza, y si realmente queremos, podremos, ahí es dónde reside la voluntad, la fuerza, el poder hacerlo, en prestar TOTAL atención en ello.
  

miércoles, 6 de enero de 2016

.Hostias sociales.

  

   ¿Si hay un ser que siempre va buscando pelea, vaya por donde vaya, con todo el mundo; Un ser que solo quiere atizar, esa es su única satisfacción, buscar bulla, viene hacia tí y peleáis y tú le ganas, has vencido la pelea, verdad? Pero si ese ente viene a plantarte cara, cosa que hace con todo el mundo, sin diferencia y viene claramente a pegarte pero tienes la psicología y el valor de convencerle para que a tí ni te toque, cosa que no acostumbra a pasar ¿no es eso acaso también un modo de haber ganado? Es más, creo que si todos tarde o temprano reciben, tiene más mérito así. 

   Ese ser es la metáfora de las drogas sociales (alcohol y tabaco). Matan a millones de personas, pero tiene un sueldo del estado (impuestos) y por eso el mismo gobierno deja que hagan lo que les plazca por nuestra existencia. Además que tienen la peculariedad que en cada guantazo que te dan, permiten atontarte (como todas las hostias) y perder un poco la conciencia de que realmente te están haciendo daño e incluso, dentro de ese atontamiento, te sientes mareadillo y a gusto, tanto que oculta la lesión que te causa y pides otra. A veces incluso lo relacionamos con el arte, la genialidad, ya que estimulan la imaginación y por ello "creamos" gracias a la reacción del impacto, pero no es más que una falsa ilusión, el genio existe, hay otros métodos de despertarlo que no haciéndonos daño. Hemos llegado al punto en que hay estudios que te dicen que un tortazo (del alcohol, por ejemplo) es positivo (vasodilatador) y bueno para el corazón, como si yo te digo que un guantazo es bueno porque te espavila en según que momento, pero es que siempre, te de como te de, la piel te la estropea, puede hacerte realmente daño, saltarte una muela o lesionarte de verdad, así que mejor no recibirla ¿no? Porqué por otro lado, puede ser bueno para una cosa, pero es jodio para otra (a ver que médico dice que el alcohol es bueno para el hígado o para las neuronas y que el tabaco es bueno para los pulmones) Y si te dicen..."pero por una copita no pasa nada" claro, pero es una hostia; te puede doler más o menos, pero una hostia, es. Una copa, una cerveza, un cigarrito....si, son hostias flojitas, pero lo son. Estan catalogados como drogas, y como tal, es tóxico.  

   O que un cigarrito de vez en cuando no pasa nada, es una collejita, que mira, me relaja cuando estoy muy tenso (por eso, porque las leches bien dadas atontan) y luego por otro lado vemos como una gran parte de nuestra sociedad muere por palizas de esas drogas.Y es que vivimos engañados en ese atontamiento.

   Hostias sociales. Ese ente se maneja por nuestras calles y podemos entrar en cualquier lugar (cada 20 pasos como mucho) y pedir "¿me da una hostia, por favor? he tenido un mal día y necesito perder un poco la conciencia para alegrarme un poco y estas hostias me atontan de puta madre" o "Mañana es mi cumple, ya verás que paliza me van a dar, ¡hasta que pierda la consciencia!" o "déme usted un guantazo, que me hace sentir mejor" símplemente eso. Pero es que vamos a fiestas, a locales, a celebraciones multitudinarias y lo normal es eso, ver a gente apalizada y medio atontada, porque serenas no saben estar a gusto, es así. Lo normal es ver a grupos de gente recibiendo, porque es social, no verás un grupo de más de cuatro personas en las que no beban o fumen al menos dos, convencidos de que es lo normal, de que es social, sin ser conscientes de que es la droga la que tiene que estar ahí, pero lo vemos tan normal que sin ello nos resulta extraño. Ella sin  nosotros no somos nada, pero nosotros sin ella, tampoco. Tal social es nuestra sumisión a ello, que lo hemos convertido en cultura. Hay catas de hostias, métodos de como pegar; forma parte de nuestra gastronomía, comer recibiendo hostias de no se que año o al terminar, un bueno guantazo cubano. En las comuniones los niños recibiendo hostias a escondidas...porque en el fondo sabemos que es malo, sabemos que es tóxico, así que se lo prohibimos a nuestros pequeños, pero de mayores nos ponemos hasta el culo, seguimos sabiendo que es tóxico, pero hacemos la vista gorda.  

   Y no quiero hablar en este post de las "hostias" ilegales, porque ese es otro tema.

   La intención de este post es despertar un poco la consciencia de hasta que punto nos estamos dejando pegar legalmente. De la cantidad de gente que dice que puede salir sin recibir guantazos y luego no es verdad. De lo que las leches nos controlan, de que cuando vas a pedir a un bar o algun amigo te ofrece y dices que "no, que a ti no te pegan", lo normal es que te repondan "¿nada de nada? ¿Ni un guantacillo de vez en cuando?", de que lo más normal es recibir y no que no dejar que no te toquen. De que llega a un punto en que te conviertes en sadomasoquista (sin nada contra los prácticantes de esa técnica, sólo comparo) Que creemos que controlamos, pero no es así, que nos bebemos una cerveza y ya necesitamos otra, que a mucha gente no le pasa eso, pero al menos, una, la necesita. Lo hacemos casi cada día. "No, a mi entre semana no me pegan" pero llega el fin de semana ¿....y? Es una realidad asumida, pero una hostia oculta. Que hay enfermedades relacionadas con estas bofetadas, gente que realmente necesita a diario que le den fuerte para evadirse de su vida real y se está hundiendo cada vez más jodiéndose la cabeza, los pulmones y el hígado. De que la Seguridad Social tiene que cubrir los gastos de las enfermedades que provocan y son gastos que pagamos entre todos. Que el estado se lleva un buen pellizco de lo que pagamos por esas palizas.

   Muchos de nosotros no somos conscientes de ellos, leeremos este post y no le haremos ni puto caso, nos tomaremos una birra o nos encenderemos un cigarrillo porque nos hace sentir mejor. Es ello lo que nos controla.

    Yo hasta ahora pensaba que el ser más fuerte era aguantar en una pelea contra una de esas drogas. Que la primera hostia siempre atonta, pero la fortaleza residía en aguantar e ir peleando (los típicos piques de tumbarse entre colegas a chupitos y que el que haya aguantado es el más fuerte, con el hígado a punto de reventar y luego vomitando o con la cabeza complamente ida ¿eso es ser fuerte?)  No es así, eso es lo más normal, lo más común, eso es ser débil. La auténtica fuerza, dónde está la auténtica fortaleza personal es en no dejar que te den la primera, en ser tú mismo bien fresco y con la mente tuya y sin recibir un solo guantazo. En vencer psicologícamente cuando vengan a pegarte y decirle "no, a mi no me vas ni a tocar". 


P.D.: Este texto está escrito desde mi, como sadomasoquista y con conocimiento de causa. Como apalizado y como apalizador que he sido. Se de lo que me hablo.