Nunca entenderé la frase esa de "Ganarse la vida", es una frase poco feliz, indica que nos la tenemos que ganar, ¡pero si ya es nuestra!, la vida nos pertenece solo por el mero hecho de estar vivos. Es que nos tienen acostumbrados a hacer mejor el mundo en el que vivimos, aunque eso implique enfrentarnos con los que, con herramientas más poderosas que las nuestras, están empeñados en impedirlo.
A ver si me explico. Priorizamos banalidades y sinsentidos por obeceder mandatos que ya ni sabemos quien sembró en nuestras mentes y olvidamos aquellos que más nos importan y sobre todo de nosotros en si, de la que debería ser nuestra única obligación real, que es ocuparnos de ser la mejor persona que podemos ser.
¿Cómo es la mejor persona que puedo ser?, ¿que debo cambiar?, ¿cómo conseguiré ser esa persona, "la mejor"?. Nos han enseñado a ser correctos, eficaces, queribles, aceptables, deseables y sociables. Pero es que nos obsesionamos con eso, olvidamos las palabras de nuestras madres, las regañinas de nuestros padres, los abrazos de nuestros amigos. No nos centramos en lo personal (yo creo que debería hablar menos, quedarme más quieto, pasar más tiempo en cada situación para vivirla mejor, no debería afectarme tanto la injusticia, no debería correr según que riesgos....), lo sé, lo sé, pero también sé -cada día un poco más- que no soy como debería ser, soy quien soy. Así como tú eres quien eres.
Tu y yo, para bien y para mal, somos quienes somos. No somos los que hubieran querido algunos, los que necesitaban otros, los que esperaban muchos y los que hubieran aplaudido la mayoría. Somos lo que somos, un "yo real", no un "yo idealizado", los cuales no se pueden comparar, la comparación entre ellos genera un déficit de amor propio, afecta a la consciencia por que el "yo real" siempre es inferior al "idealizado", la insatisfacción de lo que realmente soy. Pedirme, imponerme y exigirme en esfuerzo de transformarme en aquello que debería ser y no soy genera un incómodo sentimiento de fustración.Es un esfuerzo condenado al fracaso, nadie puede dejar de ser quien es y mucho menos ser auténticamente quien uno no es. Una conducta íntimamente defendida por aquellos que creen que el esfuerzo es lo único que da valor a los logros y avalada por miles de años de imponer unos a otros y a uno mismo el parecerse a modelos prefijados de como está bien y cómo está mal ser.
La sociedad nos tiene siempre en este círculo vicioso, es un callejón sin salida y debemos aprender a aplicar la lógica, si te encuentras en un callejón sin salida, sal por donde entraste, si el problema es ese "yo ideal", vamos a eliminarlo.
Al prescindir de él, en primer lugar desaparecería la insatisfacción de "no ser como", terminaría con la recriminación y desprecio por lo que no soy y con ello el esfuerzo de ser diferente. Toda la acptación y el enfado se transformaría inmediatamente en la aceptación de lo que soy .
La paradoja es sorprendente. Al dejar de querer ser mejor, comienzo a ser mejor, y, sin pretenderlo, termino una y otra vez llegando más lejos. Ser mejor persona cada día significa ser mejor hoy de lo que era ayer. Ninguna meta idealizada, ninguna referencia que no sea lo que fui y lo que soy capaz de hacer, ninguna pretensión que no sea la de ser cada día un yo mismo mejor.
Aceptémonos y luchemos por conocernos bien y mejorar de lo que disponemos, sin metas, seamos nosotros mismos, y mejor. No gastemos nuestras energías en "intentar llegar a..." o "intentar ser..." y cayendo en el fracaso.
¿Para qué quieres ser un mediocre "como deberías ser" si puedes ser un excelente "tú mismo"?.