sábado, 29 de marzo de 2014

.La conciencia como almacén.

   La conciencia es como un almacen donde se guardan las experiencias, todo aquello que guardamos se puede manipular en nuestra conciencia, esa es la capacidad de ser más o menos felices. Pero la conciencia es finita, nuestro sistema nervioso determina la cantidad de información que podemos procesar, no lo podemos abarcar todo, por eso a veces nos deprimimos sin querer.

   En culturas mas sencillas o sociedades tecnológicamente menos desarrolladas, donde los roles sociales y la cantidad de objetos son menores es más fácil la fluidez porque hay menos datos almacenados, algo parecido pasa con los niños y las niñas, cuando al no haber conciencia, se actúa de manera espontánea y más acorde con sus deseos. No significa que siempre sean felices, pero dificilmente se sienten infelices.

   Quiero decir que cuando hay pocas opciones, es más fácil conseguir la armonía, los deseos son simples y elegir resulta más fácil. Pero no nos estresemos tampoco intentando ser lo que no somos, nunca volveremos a ser niños ni podemos simplificar nuestra estructura social, por eso es extremadamente importante controlar que dejamos entrar y que dejamos fuera, eso es controlar nuestro almacen y por tanto nuestro estado de felicidad.

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