Actuamos siempre antes de pensar, impulsados por el instinto y las emociones en lugar de por la razón. Por mucho que creamos que actuamos por instinto o que nos pensamos las cosas, antes incluso de empezar a pensar algo, nuestras emociones ya hacen que pensemos una cosa u otra. La importancia de la educación emocional: en ella radica el potencial de como realizar nuestras acciones.
Tenemos asumido que la conciencia puede disminuir o incluso desaparecer durante un tiempo, que incluso se pueden crear varios yoes en una misma persona, pero sea como sea, la conciencia llega cuando ya hemos tomado la decisión, no antes ¿pero quien decide lo que construye el subconciente? Nuestras decisiones están ya predeterminadas inconscientemente un poco antes de que nuestra conciencia las perciba como si las hubiera desencadenado de manera premeditada. Esa es la clave: No ha habido "premeditación" consciente. La respuesta biológica ha sido automática y anterior a la toma de conciencia "meditada". Esa "premeditación" puede haber sido de días o años antes. Debemos de darnos cuenta de que nuestras conductas obedecen a los hábitos y costumbres adquiridos.
Nuestro cuerpo es un caballo montado por un jinete llamado conciencia. El caballo se puede desbocar, pero la responsabilidad de los daños que pueda ocasionar son del jinete, porque es quien tiene el deber de conducirlo y de haberlo educado previamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario