Hoy he pasado por delante de la iglesia, debían ser las 9:45 de la mañana aprox. A medida que iba bajando la calle, iba oyendo cada vez mas cerca las campanas, eran campanas de entierro, he dejado de pedalear para llevar un ritmo más lento, más cercano al ritmo de la muerte.
En la puerta había un coche fúnebre, con la parte de atrás abierta y el coenductor fuera, a su vera. Nada más. Ni una corona de flores, ni una hoja verde, ni una mustia. Las flores significan amor, respeto, detalle...sentimiento. Son símbolo de amor, de paz, de bienvenida y de despedida......de despedida. Ahí no había ni una.
He detenido la bici y he esperado unos minutos, ya que si sonaban las campanas es que ya no tardaría mucho en salir el féretro. Y así ha sido, no ha pasado un minuto y ha asomado la caja, empujada por un solo hombre, proseguido por 7 personas. 7 personas.
Han cargado el ataúd, han subido y han puesto camino (supongo) al cementerio, el gupito se ha disipado y no les he prestado atención, la escena me tenía anodadado y no he querido ni coger la bici, aún, me he quedado un rato mirando la iglesia y como alguien recogia el carrito, se lo llevaba para dentro y cerraba los porticones de la basílica.
¿Que tipo de vida debe llevar una persona para que solo acudan 7 a tu despedida?. ¿Que ha hecho en su existencia?. ¿Se fué con los bolsillos llenos o con infinidad de deudas que habrán heredado sus sucesores?, más allá de ese morbo, sin querer saber lo que realmente no incumbe, analizo la situación y los sentimientos de los allegados a esa persona y debe ser una sensación brutal.
Ha sido sin duda el entierro más triste que he visto en mi vida, creía que la muerte ya era triste, y lo mantengo, lo es, pero se puede interpretarcomo un reinicio, un desapego, en el budismo nos enseñan a eso, a desapegarnos de las cosas desde un principio y a mentalizarnos de su fin, tarde o temprano lo perderemos y mientras lo tengamos sufrimos por su pérdida futura, así estamos educados, la sociedad insiste en apegarnos a todo, por eso la muerte es triste para nosotros, pero es que puede ser más triste aún. Más triste es que nadie sienta ese apego que los budistas tampocon dicen sentir. Más triste es morir solo y sin que a nadie lo importe. Más triste es morir del todo.
Dicen que nadie muere del todo mientras su recuerdo exista. La energía cambia, y ese ser que se va, se queda entre nosotros en forma de recuerdos, queramos o no. Cuantas más personas te recuerden, más vivo vas a estar aunque tu cuerpo ya no exista. Que muerto estás si solo hay 7 seres que te puedan recordar.
Creo que eso solo demuestra una cosa. Si tu estás vivo y vives, puedes morir, pero seguirás viviendo, en cambio, si estás vivo y no vives, al morir, mueres del todo. Es la regla de tres de la vida y la muerte. La inercia de la fuerza con la que has vivido, que aunque desaparezcas tu vida continúe.
Doblemente razonable. Si tu vida, es vida y la vives intensamente, al morir la inercia te mantendrá vivo en muchos lugares, el empuje hará que no frenes nunca, pero eso es algo que nunca vas a poder averiguar ni disfrutar (no entro en tablas de visiones desde el más allá, no quiero ni tocar temas esotéricos). Pero en cambio si que puedes sacarle partido a la vida si la vives de esa manera, ya que esa forma de vivir más intensamente, te regocija en vida. Ya que hablamos de inercia, lo comparo con una moto y disfrutar de la vida (actualmente), dándole al gas si te gusta correr o en caso contrario, disfrutando del paisaje, cuando se te acabe la gasolina ya pararás y debido al empuje el movimiento seguirá existiendo (posteriormente).
Esa pobre persona que iba en la caja no sabía conducir, no supo disfrutar de la velocidad ni de su paisaje , se le acabó la gasolina y su moto se detuvo en seco sin tener apenas inercia, la prueba está en las cortas marcas de neumático que dejó en la puerta de la iglesia, negras como el duelo, pero efímeras como el humo que se forma al frenar.
2 comentarios:
Amigo Anskar:
Permíteme estar esta vez en desacuerdo contigo. Desde el profundo respeto.
La muerte es como sabes parte de la vida y como tal está sujeta a los mismos azares que la misma vida lleva. Morir es un azar que no podemos escoger y el vivir a veces es sinónimo de no morir. Cada día el azar (o destino) nos ofrece un 50% de posibilidades de vivir o morir. Y aunque en la mayoría de las partidas gana la vida, al final siempre gana muerte.
Uno no muere cuando lo decide (excepto respetuosos casos) si no que muere cuando la vida se le ha acabado. Y durante la vida hay mil decisiones o momentos que también se juegan al azar o al libre albedrío de las personas. Esas decisiones son las que marcan sin querer como será el momento posterior a la muerte.
En mi familia tuvimos la suerte de tener una tía fantástica, no era una tía real, era solamente una vecina solterona que nos trató como si fuéramos sobrinos a todos los efectos.
Por circunstancias de SU vida ella nunca se casó y sus hermanos fueron muriendo. Y hubo un momento en que su salud no le permitía vivir sola. Fue entonces cuando le surgió ir a vivir con unos familiares lejanos que vivían en el Cantabria. Después de pasar media vida en Barcelona (ella era Murciana) tuvo que abandonar a sus conocidos y vecinos para poder ser mejor atendida, y así lo hizo.
Yo tuve la oportunidad de ir a visitarla poco antes de morir y tengo la serenidad de saber que aquella mujer terminó sus días muy feliz, rodeada de gente que la querían.
Yo la recuerdo con grandísimo cariño, en todos los momentos que compartimos nunca la vi enfadada, al contrario siempre tenía una salida graciosa para cualquier cosa. Incluso debo reconocer que como ITO trato de recordarla en cada actuación. Ella misma decía siempre: “no descarto encontrar aún un novio que me desvirgue, pero tal como tengo el coño!!!”
Murió una mañana de enero acompañada exclusivamente de 1 sirvienta que tuvo que abrazarla para que no se desplomara en el suelo mientras caminaban hacía su habitación. Pocos minutos antes estuvo contándole algunos chistes verdes.
Sus familiares estaban trabajando en el bajo de la casa y no pudieron estar con ella en ese rápido desenlace. Murió con 98 años, después de haber visto morir a todos los suyos y mucho después de haber perdido la capacidad de sociabilizarse con los que quedaban por conocer.
Su última voluntad fue reposar eternamente en Barcelona y así cumplieron los suyos. Debido al largo viaje solo pudo ser acompañada de su sobrina y el marido de esta(al resto de los que allí la quisieron les era imposible viajar al entierro)
Su sobrina contactó conmigo ya que yo la había visitado poco antes y yo avisé a mis padres y a mis 2 hermanos. No hubo misa por un simple error de coordinación entre esos familiares foráneos y el cementerio, y pese a nuestros últimos intentos fue imposible celebrarla como ella se hubiera merecido.
El féretro fue enterrado ante 7 personas, siete únicas personas. Y sin más que un inmenso silencio nos despedimos de ella para siempre.
Yo nunca había asistido a un entierro tan "solitario" y tan "soso" sin embargo, puedo asegurarte que salvo en el de familiares directos, dudo sinceramente que yo pueda asistir a un entierro tan emotivo y lleno de sentimiento.
Éramos pocos, muy pocos, pero la quisimos y admiramos hasta el último día. Eso no lo pueden decir todos los asistentes de entierros multitudinarios.
Pero en cualquier caso, como tú bien dices: Ella seguirá viva en mi recuerdo.
Mi buen amigo ITO.
No puede tener más razón tu comentario, lo comparto contigo, pero deseo aclarar el sentido de mi texto. El caso que tu comentas es (a parte de precioso) la exepción que confirma la regla, porque por mayoría, en todos los entierros hay flores y gente y cuanta más cantidad de los dos, se deduce que más querida fué la persona, es una norma aplicable a cualquier iglesia y a cualquier ámbito social, una norma frívola que no tiene porque basarse en la vida de la persona a la que se despide, pero el 95% de las veces es así, porque es así.
He cometido el error de redactar el texto como si fuera así el 100% de las veces, cuando no es así, pero como mi intención es que mis textos lleguen a muchas personas, he usado la herramienta literaria de "generalizar" para que más o menos, todo el mundo se vea identificado, porque si analizas el escrito, te darás cuenta de que yo no me he centrado en la vida del cadáver, solo planteo su estilo de vida, para que se use la norma habitual a la que estamos acostumbrados. En cambio el hilo conductor de tu historia, es esa persona y su vida, y por eso no pueden haber diversidad de opiniones, pero tal vez, en el caso que yo planteo si que quepa duda, no lo niego, de echo estoy reconociendo que ahí es donde causé el error que se puede mal interpretar, pero el sentido del texto, la intención (que como he dicho antes, procuro que sea mayoritaria) es analizar la vida propia, usando simplemente el ejemplo de alguien que nadie sabe quien es. Yo no conocía a la persona que había en el féretro, ni tu, ni ahora mismo, nadie, porque incluso puede ser que estuviera vacío, no he juzgado a nadie en ningún momento, porque el objeto de mi redacción, no existe.
Yo solo hablo de un caso que es de una manera la mayoría de las veces, cometiendo, eso sí, el error de no reconocer que pueden haber casos aislados, como el que te acontece, así que lo asumo.
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