Hoy he aprendido una lección, una excepción de esas que confirman la regla. Es sobre engañarse a si mismo. Siempre lo hemos visto como algo incorrrecto, como algo indebido. Pero hay una grieta singular en ese hecho, en los que a veces no sólo está permitido, sino que es, además, necesario.
Y es en el momento de superar un trauma y tener que rehacer tu vida. Aunque sigas viviendo la sensación de dolor, debes adoptar el rol de que ya lo has superado, de que estás bien, de que ese mal ha desaparecido. Como esos actores que se meten tanto en sus papeles que al final se lo acaban creyendo. Debemos autoengañarnos diciéndonos constantemente que estamos bien, que lo hemos superado.
Y llegará el momento, en que gracias a ese autoengaño, la mentira desaparecerá y se convertirá en verdad, nos lo acabaremos creyendo y al final acabaremos estando como fingíamos estar y habremos superado el trauma que fingíamos haber superado.
La falsa ilusión como herramienta para superar el dolor.
Y es en el momento de superar un trauma y tener que rehacer tu vida. Aunque sigas viviendo la sensación de dolor, debes adoptar el rol de que ya lo has superado, de que estás bien, de que ese mal ha desaparecido. Como esos actores que se meten tanto en sus papeles que al final se lo acaban creyendo. Debemos autoengañarnos diciéndonos constantemente que estamos bien, que lo hemos superado.
Y llegará el momento, en que gracias a ese autoengaño, la mentira desaparecerá y se convertirá en verdad, nos lo acabaremos creyendo y al final acabaremos estando como fingíamos estar y habremos superado el trauma que fingíamos haber superado.
La falsa ilusión como herramienta para superar el dolor.
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