lunes, 14 de noviembre de 2016

.Freno.

   Freno. Algo tan necesario en nuestra vida y que a veces se nos olvida como usarlo, incluso a veces se nos olvida que lo tenemos. Haciendo muchas cosas al día (a veces más de una a la vez) y durante cada día, al final se nos olvida que estamos haciendo y nunca acabamos de hacer nada bien. Vivimos estresados y con la cabeza siempre a tope y eso es fatal para nuestra salud (mental y física). Debemos observar cada paso que damos, en lugar de correr para intentar llegar al final.

   El freno no implica que tengamos que parar del todo, solo ir más despacio, no que tengamos que hacer menos cosas, si no dejar de hacerlas a la vez. Es sólo es una herramienta que nos ayuda a ver lo que estamos haciendo y centrarnos. Parar un momento, respirar, en silencio y observar la vida de una forma más ordenada.

   Hay momentos en los que la vida se nos descontrola, si, seamos conscientes de ello, la sociedad y el ritmo de vida nos obliga a correr y no nos damos ni cuenta, pero también seamos conscientes de que tenemos esta herramienta para poder encarrilarla de nuevo. Recuperar el control de nuestro ritmo.

   Durante la construcción de la catedral de Santiago, uno de los supervisores de la obra preguntó a un trabajador de la piedra qué estaba haciendo en esos momentos: “Picar piedra señor” fue la respuesta del hábil picapedrero. Más adelante, siguiendo su supervisión, encontró a otro artesano que trabajaba en la misma tarea que el anterior y le hizo la misma cuestión; pero esta vez la respuesta fue diferente: “Construyendo una catedral señor”.

   Hay una gran diferencia entre dejar que tu vida vaya "sola" y a toda prisa a construir catedrales entre que nos centremos poco a poco en picar piedra y es el foco de atención, el control de la vida en el día a día, en el momento.

   Está muy bien acelerar a saco para llegar a la meta, pero en toda carrera es imposible ir a tope todo el tiempo, hay que echar el freno de vez en cuando para poder controlar mejor y no salirte en las curvas ni chocarte contra nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No me cansaré de decirlo, eres muy grande, tengo muchas ganas de verte. Para echar freno no nos han enseñado y parece fácil identificar el momento y gestionar el tiempo, dedicarlo a uno mismo e interiorizar. En mi caso, no tenía muy claro si estaba haciendo bien frenando y me has despejado dudas.
No estarás siempre conmigo pero con tus escritos me ayudas todos los días.
Te quiero horrores, te tengo muy cerca y no es necesario que sea físicamente.

Tu Gacela, que ha corrido mucho, pero ahora quiere aprender y ver un poco más en ella