Hace poco escribía:
"Uno de los pilares que sostienen mi locura es la esperanza. La esperanza es en sí, una forma de locura. Benévola, si, pero una locura al fin y al cabo. Al igual que cualquier superstición irracional, como los espejos rotos y demás, la esperanza no está basada en ninguna clase de lógica, es puro optimismo sin barreras, unicamente basado en cosas que se escapan a nuestro control. Bendita esperanza ¡Bienaventurada locura!"
O esta entrada del 28 de Octubre: .Grietas de esperanza.
Está muy bien usar la esperanza como herramienta, como locura y puerta de la salida de los problemas en sí, pero es un arma de doble filo....¡ojo! ¡peligro! Puede convertirse en un delirio en auténtica locura.
El deliro del que somos presos cuando recibimos una fatal noticia, el delirio que nos hace presos de él mismo. El delirio que hace que un paralítico grite aleluya y se caiga de su silla cuando un predicador le toca la cabeza. El mismo delirio que hace que un bombero se meta en un edificio en llamas cuando no hay ninguna posibilidad de sobrevivir; el mismo que provoca que una ciéntifica se desplome arrodillada para rezar a un Dios en el que nunca ha podido creer; El que empuja al granjero a seguir plantando semillas en un suelo seco cuando la lluvia no llega y los cultivos no crecen; El que alienta a un padre de cinco hijos a apostar sus últimos 20€ en una tragaperras; o incluso a mi, a comprar un número de lotería; el que empuja a una mujer estéril a invertir los ahorros de toda su vida en un tratamiento de fecundación in vitro que solo tiene un cinco por ciento de posibilidades de éxito; el que provoca que un repetado trabajor, honrado e inteligente con un tumor en el pulmón y un profundo escepticismo por el mundo paranormal acuda a un terapeuta y acceda a llevar un CD colgado del cuello para auyentar las malas energías.
Tal es el delirio que conocemos como esperanza. Ese delirio que a veces puede ser algo inofensivo o a veces puede ser algo mucho más perjudicial de lo que creemos.
Hay que ir con cuidado con la esperanza, una vez que te rindes a ella, el camino de regreso a la razón se hace muy largo.
"Uno de los pilares que sostienen mi locura es la esperanza. La esperanza es en sí, una forma de locura. Benévola, si, pero una locura al fin y al cabo. Al igual que cualquier superstición irracional, como los espejos rotos y demás, la esperanza no está basada en ninguna clase de lógica, es puro optimismo sin barreras, unicamente basado en cosas que se escapan a nuestro control. Bendita esperanza ¡Bienaventurada locura!"
O esta entrada del 28 de Octubre: .Grietas de esperanza.
Está muy bien usar la esperanza como herramienta, como locura y puerta de la salida de los problemas en sí, pero es un arma de doble filo....¡ojo! ¡peligro! Puede convertirse en un delirio en auténtica locura.
El deliro del que somos presos cuando recibimos una fatal noticia, el delirio que nos hace presos de él mismo. El delirio que hace que un paralítico grite aleluya y se caiga de su silla cuando un predicador le toca la cabeza. El mismo delirio que hace que un bombero se meta en un edificio en llamas cuando no hay ninguna posibilidad de sobrevivir; el mismo que provoca que una ciéntifica se desplome arrodillada para rezar a un Dios en el que nunca ha podido creer; El que empuja al granjero a seguir plantando semillas en un suelo seco cuando la lluvia no llega y los cultivos no crecen; El que alienta a un padre de cinco hijos a apostar sus últimos 20€ en una tragaperras; o incluso a mi, a comprar un número de lotería; el que empuja a una mujer estéril a invertir los ahorros de toda su vida en un tratamiento de fecundación in vitro que solo tiene un cinco por ciento de posibilidades de éxito; el que provoca que un repetado trabajor, honrado e inteligente con un tumor en el pulmón y un profundo escepticismo por el mundo paranormal acuda a un terapeuta y acceda a llevar un CD colgado del cuello para auyentar las malas energías.
Tal es el delirio que conocemos como esperanza. Ese delirio que a veces puede ser algo inofensivo o a veces puede ser algo mucho más perjudicial de lo que creemos.
Hay que ir con cuidado con la esperanza, una vez que te rindes a ella, el camino de regreso a la razón se hace muy largo.
1 comentario:
Bello pensamiento "mi locura se sostiene en la esperanza", me pregunto, en la esperanza de que? y si la pierdo que me quedará?
La esperanza mi loca utopía, me permite una alegre vida onírica en la que todos los sueños son posibles.
Trataré de compartir mi locura como un trobador cantandola en pequeños lugares a gentes humildes y con necesidad de sueños!
Àngel
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