Hoy he estado en Barcelona y me ha vuelto a pasar de nuevo algo que
me inhabilita, algo que cuando ocurre realmente no se como reaccionar y
me elimina como persona porque no puedo “ser yo”.
Salía de la
Fnac y he cruzado el paso de cebra que hay en frente que viene a dar al
Mcdonalds de la calle Pelayo y al cruzar, he visto que justo en frente
de mí apoyada en el muro de la salida de la parada Ferrocarriles que hay
ahí, había una chica con una minifalda a rayas rojas y negras, una
chaqueta tejana de color clarito y una especie de chal blanco, de todo
eso me he dado cuenta, porque lo primero que he visto han sido sus
preciosos ojos azules tras unos cristales de unas gafas de pasta muy
modernicas. Al verla, a medio paso de cebra, aproximadamente, mi
velocidad se ha aminorado y nuestras miradas se han quedado clavadas
hasta que he llegado ante ella, donde nos hemos sonreído y he continuado
mi camino hacia abajo, a la Rambla.
¿Porqué no he dicho
nada?, he estado tentado de volver para atrás, colocarme cerca de ella y
soltarle un “on dines?” (¿donde comes?), pero no he hallado el valor
necesario en ningún rincón de mi manera de ser, el miedo ha vencido la
situación y el final ha sido que he comido solo en un restaurante del
centro.
Eso me ha ocurrido cientos de veces, en serio, con
sonrisa simultánea pocas, la verdad, pero es que así aún me siento más
intimidado, y sinceramente, y creo no equivocarme, cuando debo
interpretar esa sonrisa como un “permiso” para poder dar un paso más
hacia delante para conocer a la persona que me la ofrece, pero es el
temor incontrolable al rechazo o tal vez la fuerza que le doy a la
importancia del respeto por el prójimo y mi mínimo deseo de molestar a
alguien, no quisiera estorbar a la señorita, pero es que….joder!, me ha
sonreído.
Que peculiar y curioso es el pavor y las reacciones
que nos hace tener ante determinadas situaciones, que sincera y cierta
es la frase “el miedo es lo único que te frena en la vida” y la de cosas
que nos perdemos por él, pero es tan difícil de controlar…yo creo que
por eso mismo es uno de los sentimientos que más cala en nuestra
educación y más influye en el camino que seguimos en la vida.
Si me paro a pensarlo, una persona sin miedo alguno tampoco tiene que
tener una vida muy satisfacctoria, ¿no?, es una buena emoción el miedo.
Si yo le hubiera dicho algo a esa chica y su respuesta hubiera sido
negativa, seguramente me habría sentido fatal, durante un rato o tal vez
incluso aún ahora, y si hubiera sido afirmativa, no quiero ni pensarlo
que mi mente va demasiado rápido para el positivismo.
Eso que
he vivido yo hoy es solo uno de los aspectos del miedo, ya que tiene
una buena variedad de manenas de manifestarse y de interpretarse y cada
una de ellas con un nombre distinto. Al que me refiero yo es el, creo,
más cercano, la vergüenza. La timidez que he sentido hoy es sin duda,
hermana del temor, y van siempre cogidos de la mano, aunque no actúen al
unísono porque ya me dirán a mi como puede ser que una chica frene mis
instintos de esta manera y por otro lado no tenga ningún tipo de
inconveniente en estar más de una hora hablando yo solo delante de
cientos de personas en cualquiera de mis actuaciones. Creo que es todo
cuestión de costumbres y de práctica, ya que no me han sonreído ni un 4%
de la cantidad de actuaciones que llevo hechas. O sea que esto
demuestra que si quieres vencer el miedo a algo solo tienes que
afrontarlo y cuantas más veces mejor, ya que parece estar hecho de una
matería que solo resulta efímera al uso de la misma, o sea que cuanto
más miedo pasas y más temor sufres menos lo vas a sentir con el paso del
tiempo, así que tengamos el miedo que tengamos, apliquemos la
paciencia, vivámoslo de nuevo e incluso aprendamos a disfrutarlo hasta
llegar el punto de poder vencerlo. ¿Cuantas chicas más deberán sonreírme
para que pueda dar el paso a hablarle a alguna?…..veremos.
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