lunes, 20 de febrero de 2012

.Miedo.

   Hoy he estado en Barcelona y me ha vuelto a pasar de nuevo algo que me inhabilita, algo que cuando ocurre realmente no se como reaccionar y me elimina como persona porque no puedo “ser yo”.

   Salía de la Fnac y he cruzado el paso de cebra que hay en frente que viene a dar al Mcdonalds de la calle Pelayo y al cruzar, he visto que justo en frente de mí apoyada en el muro de la salida de la parada Ferrocarriles que hay ahí, había una chica con una minifalda a rayas rojas y negras, una chaqueta tejana de color clarito y una especie de chal blanco, de todo eso me he dado cuenta, porque lo primero que he visto han sido sus preciosos ojos azules tras unos cristales de unas gafas de pasta muy modernicas. Al verla, a medio paso de cebra, aproximadamente, mi velocidad se ha aminorado y nuestras miradas se han quedado clavadas hasta que he llegado ante ella, donde nos hemos sonreído y he continuado mi camino hacia abajo, a la Rambla.

   ¿Porqué no he dicho nada?, he estado tentado de volver para atrás, colocarme cerca de ella y soltarle un “on dines?” (¿donde comes?), pero no he hallado el valor necesario en ningún rincón de mi manera de ser, el miedo ha vencido la situación y el final ha sido que he comido solo en un restaurante del centro.

   Eso me ha ocurrido cientos de veces, en serio, con sonrisa simultánea pocas, la verdad, pero es que así aún me siento más intimidado, y sinceramente, y creo no equivocarme, cuando debo interpretar esa sonrisa como un “permiso” para poder dar un paso más hacia delante para conocer a la persona que me la ofrece, pero es el temor incontrolable al rechazo o tal vez la fuerza que le doy a la importancia del respeto por el prójimo y mi mínimo deseo de molestar a alguien, no quisiera estorbar a la señorita, pero es que….joder!, me ha sonreído.

   Que peculiar y curioso es el pavor y las reacciones que nos hace tener ante determinadas situaciones, que sincera y cierta es la frase “el miedo es lo único que te frena en la vida” y la de cosas que nos perdemos por él, pero es tan difícil de controlar…yo creo que por eso mismo es uno de los sentimientos que más cala en nuestra educación y más influye en el camino que seguimos en la vida.

   Si me paro a pensarlo, una persona sin miedo alguno tampoco tiene que tener una vida muy satisfacctoria, ¿no?, es una buena emoción el miedo. Si yo le hubiera dicho algo a esa chica y su respuesta hubiera sido negativa, seguramente me habría sentido fatal, durante un rato o tal vez incluso aún ahora, y si hubiera sido afirmativa, no quiero ni pensarlo que mi mente va demasiado rápido para el positivismo.

   Eso que he vivido yo hoy es solo uno de los aspectos del miedo, ya que tiene una buena variedad de manenas de manifestarse y de interpretarse y cada una de ellas con un nombre distinto. Al que me refiero yo es el, creo, más cercano, la vergüenza. La timidez que he sentido hoy es sin duda, hermana del temor, y van siempre cogidos de la mano, aunque no actúen al unísono porque ya me dirán a mi como puede ser que una chica frene mis instintos de esta manera y por otro lado no tenga ningún tipo de inconveniente en estar más de una hora hablando yo solo delante de cientos de personas en cualquiera de mis actuaciones. Creo que es todo cuestión de costumbres y de práctica, ya que no me han sonreído ni un 4% de la cantidad de actuaciones que llevo hechas. O sea que esto demuestra que si quieres vencer el miedo a algo solo tienes que afrontarlo y cuantas más veces mejor, ya que parece estar hecho de una matería que solo resulta efímera al uso de la misma, o sea que cuanto más miedo pasas y más temor sufres menos lo vas a sentir con el paso del tiempo, así que tengamos el miedo que tengamos, apliquemos la paciencia, vivámoslo de nuevo e incluso aprendamos a disfrutarlo hasta llegar el punto de poder vencerlo. ¿Cuantas chicas más deberán sonreírme para que pueda dar el paso a hablarle a alguna?…..veremos.

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